viernes, 7 de mayo de 2010

Diario de Spurgeon

5 de Mayo – 1850

Un tercero, pero muy potente sermón, sobre Juan 1: 5. ¡En qué medida ha de ser el pueblo de Dios un pueblo propio, celoso de buenas obras! ¡Señor, ayúdame a honrarte! Esta tarde participé en la cena del Señor; fue un regio festín para mí, digno del hijo de un Rey. El señor S. se dirigió a mí delante de toda la gente. Escuela dominical por primera vez, y pasé visitando a la gente con mi amigo M. Me gusta bastante mi nuevo trabajo. Reunión de oración de los maestros después del servicio nocturno, de 8 a 9; cinco de nosotros oramos. Fui a cenar a casa del señor B. Hablé con el joven C. Me detuve para la oración familiar, pasadas las diez de la noche. Estuve demasiado excitado el día de hoy, en medio del atareado torbellino de una acción constante para sentirme tan sólido como podría desearlo. ¡Roca de la Eternidad, átame a Ti! Puedo sentir la ley mala todavía obrando en mí. Todo es de Dios. Él cumplirá Su promesa.

“Su honor está comprometido a salvar
A la más insignificante de Sus ovejas”.

1 comentario:

Fábio Vaz dijo...

Gracias hermano Allan Román por traer las obras de Charles Spurgeon al Español y hacerlas disponibles para los lectores del siglo XXI. Que Dios le bendiga ricamente y siga traduciendo más libros y sermones de Spurgeon!!!
www.alegrem-se.blogspot.com