martes, 2 de junio de 2009

¡Señor, sálvame!

Cuando uno de nuestros queridos amigos, que recientemente se fue al cielo, se encontraba muy enfermo, uno de sus hijos oró con él. Comenzó de una manera muy formal: “Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra y Creador nuestro”, pero el enfermo le detuvo y le dijo: “mi querido muchacho, yo soy un pobre pecador, y necesito la misericordia de Dios; di: “¡Señor, sálvale!” El moribundo necesitaba que su hijo fuera al grano, y yo me identifico con él; pues, con frecuencia, cuando algunos de nuestros amados hermanos se han encontrado orando aquí, y se han andado con rodeos, yo habría deseado que fueran al grano, y que pidieran por aquello que realmente necesitaban. Han seguido dando vueltas alrededor de la casa, en vez de tocar la puerta y tratar de entrar. La oración de Pedro nos muestra cómo ir directo al corazón del asunto: “¡Señor, sálvame!”

C. H. Spurgeon, sermón no.3186, La Oración más breve de Pedro: "¡Señor, sálvame!"

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