lunes, 19 de abril de 2010

Diario de Spurgeon

2 de Mayo – 1850

Asistí a la conferencia; había pocas personas allí; no bastaban para conformar una reunión de la iglesia. ¡Señor, vivifica a Tu Iglesia en Newmarket! Ha sido un día mucho más feliz de lo que yo merezco; he sido capaz de remontarme un poco y ver a la Canaán que deseo, aunque fuera con un ojo débil. Mañana será un día solemne. He sido capacitado más de lo usual para derramar mi corazón en oración. Necesito apoyo ahora, y siento que lo tendré. ¡Cuán seguro está todo el pueblo de Dios! Ni uno solo de los más insignificantes de ese pueblo puede perderse; el juramento y la promesa del Señor no pueden ser quebrantados. Es un pecado pensar que Dios, un Dios de verdad, abandonará alguna vez a Su pueblo; es una vergüenza, es una blasfemia. “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios”. “No te desampararé, ni te dejaré”.

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