sábado, 26 de diciembre de 2009

Diario de Spurgeon

25 de Abril – 1850

Fui a Burwell. Presencié los exámenes de los niños. La educación es en verdad un talento dado por el Señor. ¡Qué peso de responsabilidad hay depositado en mí! Confío en que un día voy a emplearlo más en Su honor. Recibí carta de mi padre; en verdad, es más bien áspero conmigo. Puesto que seguí mi conciencia y no traspasé los límites del Señor en cuanto a Su Iglesia, debí haber esperado esto. Mi obligación es seguir a mi Salvador, y no escoger para mí mismo caminos allanados. Si en alguna medida he caminado dignamente, deseo dar toda la gloria al grandioso Autor de mi salvación. Me siento tan audaz ahora que si el diablo me reprochara, podría responderle. ¡Señor, que no me haya echado atrás y que ningún enemigo haya hecho que me acobarde por el terror es atribuible enteramente a Ti! ¡He de proseguir con el cielo mismo ante mi vista, confiando enteramente mi salvación en las manos de mi Jesús, mi vida, mi todo en todo!

1 comentario:

ANTONIO MARTINEZ DEUBEDA dijo...

ES VERDAD, UNO DE LOS DONES MAS PRECIADOS ES ENSEÑAR. SOBRE TODO SI EL MAESTRO ES UN HIJO DE DIOS. DE TAL MANERA PUEDES COMPARTIR ENSEÑANZAS TERRENALES CON LAS ENSEÑANZAS GLORIOSAS DEL SEÑOR.
SOY MAESTRA Y ME ENCANTA MI TRABAJO, PORQUE DIOS PONE TOQUES MARAVILLOSOS QUE ME ACERCAN A LOS NIÑOS.

UNA MAESTRA