viernes, 3 de abril de 2009

Spurgeon y los huérfanos de Stockwell

Antecedentes del orfanato:

El orfanato abrió sus puertas en 1866, cuando la Sra. Anne Hillyard hizo una importante donación para albergar y educar a muchachos huérfanos. En aquella época había en Londres muchos miles de niños desamparados que morían o se entregaban a una vida de crimen. Se compró un terreno en Stockwell y se construyó una larga hilera de hogares individuales y cada uno de esos hogares contaba con una matrona que hacía las veces de madre para los niños. De manera muy opuesta a las instituciones contemporáneas, el orfanato proporcionaba a los niños un amplio gimnasio, piscina, campos de juegos y un hospital. Spurgeon tenía un gran interés en los huérfanos, y los visitaba frecuentemente y abogaba por sus necesidades ante aquellas personas que pudieran apoyar la obra financieramente. Los muchachos tenían diversos antecedentes.

En 1877 se construyó también un orfanato de niñas de tal forma que se contaba entonces con una capacidad de albergar 250 niños y 250 niñas. Spurgeon y su esposa solían celebrar una cena de Navidad con todos los huérfanos, momento en el que disfrutaban de los placeres sociales de la Navidad. Los niños hacían competencias para decorar sus hogares, y el señor Spurgeon hacía llamados en su revista La espada y la cuchara para dar a los huérfanos alimentos especiales tales como higos y naranjas y regalos también. Muchos niños fueron convertidos y algunos de los muchachos continuaron posteriormente sus estudios en el Colegio del Pastor y fueron pastores o misioneros.

A continuación presentamos un ejemplo de los típicos llamados que hacía Spurgeon para motivar a la gente para que apoyara a los huérfanos en la Navidad:

“Debemos recordar a las personas buenas y misericordiosas, que viene la Navidad, y viene muy pronto. Ahora, hay 500 niños y niñas, con sus matronas y sus maestros, que viven en un lugar placentero llamado ‘el Orfanato Stockwell’; y la Navidad, es de esperarse, los ha de tener también en cuenta a ellos. Ahora, los 500 niños mencionados no querrían celebrar la fiesta con pan y mantequilla o pudines rellenos de grasa; ellos preferirían rosbif y pudín de ciruelas, y algunas naranjas y nueces, y… bien, ¡cualquier cosa buena es bienvenida! ¿Podrían recordar, algunos padres, madres, tíos y tías amables, que tienen sus propios seres queridos, podrían recordar también a los niños de Stockwell, y enviar aunque sea algo, destinado a ‘regalos de Navidad’?” (Diciembre de 1888)