sábado, 22 de septiembre de 2012

Aspectos de la Santidad



d) La santificación no consiste en retirarse de la vida diaria en el mundo. En cada época ha habido quienes han creído que retirarse del mundo y recluirse es una vía rápida para la santificación. Pero donde vayamos llevaremos con nosotros esa fuente de mal: nuestros corazones. La verdadera santidad no es una planta frágil que sólo puede sobrevivir en un vivero, sino que es una planta fuerte y resistente que puede florecer en la vida diaria y normal. La verdadera santidad no hace que un cristiano evada las dificultades, sino que las enfrente y las venza.

e) La santificación se exhibe en un continuo respeto por lo que Dios requiere de nosotros. ¡Quienquiera que pretenda ser un santo, mientras sigue mofándose de los Diez Mandamientos y sigue considerando que es algo trivial quebrantar cualquiera de ellos, está seriamente engañado y le será difícil demostrar en el último día que es un santo!  
J. C. Ryle - Aspectos de la Santidad 
    

jueves, 20 de septiembre de 2012

Aspectos de la Santidad



 ¿Cuáles son las señales visibles de una persona santificada?

a) La santificación es algo más que hablar sobre religión. Algunas personas están tan familiarizadas con las palabras y las frases del Evangelio, y hablan tan fluidamente acerca de ellas, que convencen a los demás de que son creyentes. Dios no quiere que los miembros de Su pueblo sean meros toneles vacíos, gongs reverberantes o címbalos que retiñen. “No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Juan 3: 18).

b) La santificación no consiste simplemente en experimentar sentimientos religiosos temporales. Algunos servicios especiales y reuniones de avivamiento pueden captar mucha atención, y hemos de dar gracias a Dios cuando presentan el mensaje evangélico a tantas personas. Pero estas cosas están acompañadas de peligros así como de ventajas. Doquiera que el trigo sea sembrado, allí sembrará el diablo la cizaña. Debemos cuidarnos de la excitación religiosa que provoca que la gente sienta una atracción temporal hacia el Señor. Después de un breve tiempo pueden retroceder y luego son peores y más empedernidos que antes. Exhortemos a todo aquel que muestre un nuevo interés en el cristianismo a que no se contente con nada que no sea una profunda obra de santificación por parte del Espíritu Santo.

c) La santificación no es simplemente la realización ocasional de acciones rectas. Muchas personas sinceras se complacen haciendo de tiempo en tiempo lo que consideran que son actos religiosos. Pero me temo que en muchos casos esta religiosidad externa no es un sustituto de la santidad interior. Me parece que hay la necesidad de hablar muy claramente sobre este tema. Podría haber una inmensa cantidad de “servicio corporal” pero que no hubiera la más mínima santificación real. 
J. C. Ryle - Aspectos de la santidad

   



miércoles, 19 de septiembre de 2012

Aspectos de la Santidad



La santificación es algo que será absolutamente necesario en el gran día del juicio. Cuando Dios nos llame al juicio final, la evidencia de que nuestra fe en Cristo es genuina será la única cosa que nos salve de la condenación. La pregunta no será cómo hablamos y qué profesamos, sino cómo vivimos y qué hicimos. "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo" (2 Corintios 5: 10).

La santificación es necesaria pues nos prepara para el cielo. ¡La mayoría de la gente espera ir al cielo cuando muera, pero pocos se toman la molestia de considerar si gozarían estando allí! El cielo es esencialmente un lugar santo: sus habitantes son santos y sus ocupaciones son santas. Para ser felices en el cielo es obvio que debimos habernos preparado para estar allí mientras permanecimos en la tierra. Cuando un águila sea feliz en una jaula de hierro, cuando una oveja sea feliz en el agua, cuando un búho sea feliz bajo el resplandor del sol del mediodía, cuando un pez sea dichoso en tierra seca, entonces, y sólo entonces, podré admitir que una persona no santificada pudiera ser feliz en el cielo. 
J. C. Ryle - Aspectos de la Santidad

jueves, 30 de agosto de 2012

Aspectos de la Santidad



La santificación no puede nunca justificar a una persona, y, sin embargo, agrada a Dios. Las acciones más santas de la persona más santa todavía sufre de defectos e imperfecciones; sólo son ‘pecados espléndidos’, como ha dicho alguien, que merecen la ira y la condenación de Dios. El motivo pudiera ser impuro, y su realización defectuosa. La única justicia mediante la cual podemos presentarnos ante Dios es una justicia perfecta, la cual se encuentra únicamente en nuestro Señor. ¡Su perfección, y no la nuestra, Su obra, y no la nuestra, son nuestra justificación y nuestro único derecho al cielo!

Al mismo tiempo se nos asegura que las acciones rectas de los creyentes son agradables a Dios aun cuando son imperfectas. Así como un padre se agrada con los imperfectos esfuerzos de un niñito para agradarle, así nuestro Padre se agrada aun con los imperfectos esfuerzos de Sus hijos. Él mira a la intención de nuestras acciones, y no meramente a su cantidad y calidad.   
J. C. Ryle - Aspectos de la Santidad 



lunes, 27 de agosto de 2012

Algo de mucha importancia


Entre más conoces los atributos de Dios, más entiendes Sus actos.
C. H. Spurgeon – Sermón #287 – Vol. 6

miércoles, 22 de agosto de 2012

La Ingratitud del Hombre


Ahora tengo una ominosa tarea que consiste en que tengo que hablar de algunas personas cuya ingratitud es aun mayor, si es que pudiera haber tal cosa, pues rehúsan confiar en Él por completo. Deseo hablar con aquellos a quienes les he predicado en vano durante todos estos años. El único tópico de cada domingo en este lugar es Jesucristo crucificado. Tengo otras cosas que decirles, pero ese tema es repetido constantemente, y se les dice sin cesar que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, para que “todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. A pesar de todo eso, muchos de ustedes han rehusado confiar en Él hasta ahora; es para ustedes “Piedra de tropiezo, y roca que hace caer”, y de esta manera hacen que la roca de la salvación sea un tropezadero para ustedes. Si lo niegan les preguntaré: entonces, ¿por qué no lo aceptan como su Salvador? ¿Por qué están enemistados en sus corazones con Él? Tal vez su respuesta sea que ustedes no piensan en esas cosas. Entonces, ¿es esta su conducta para con el Salvador agonizante, que ni siquiera van a pensar en Él? ¿Él no es nada para ustedes? ¿Desprecian Su sangre? Tal vez es que no entienden; entonces seguramente en su caso debe ser una ceguera intencional del entendimiento, pues la verdad ha sido expuesta ante ustedes tan claramente  como la podían expresar las palabras, y tampoco sé cómo podría haber hablado más claramente. Ustedes han rechazado hasta ahora al Cristo que murió por los pecadores. ¿Se dan cuenta de lo que han hecho? Yo desearía que Él subiera a este púlpito en este instante, para que vieran a quién han despreciado. Véanlo con las rojas gotas que todavía relucen en Su corona de espinas, con Su rostro magullado, con Su semblante marcado por el dolor, con Sus ojos enrojecidos por las lágrimas, con Sus hombros surcados por el látigo, con Sus manos y Sus pies perforados por los clavos, y con Su costado atravesado por una lanza: ¡este es el Varón de dolores a quien han rechazado! ¡Miren ahora a Aquel a quien traspasaron! ¿Pueden continuar con su rechazo en Su presencia? ¿Todavía atrancarán su corazón para que no entre? ¿Le dirán ahora en Su cara: “Hijo de Dios, que te desangras por el pecado del hombre, no queremos confiar en Ti; Hijo del hombre, que mueres en vez de los pecadores, no nos entregaremos a Ti”? Sin embargo, le han dicho eso en Su presencia, que es real en todas partes, aunque el ojo o el oído no puedan discernirla. Con esos ojos de fuego que disciernen desde el cielo todo lo que se hace en la tierra, Él ha visto cómo rehúsan impúdicamente ser salvados por Él. 
C. H. Spurgeon - La Ingratitud del Hombre #1055

martes, 21 de agosto de 2012


Pablo afirmó que “gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento” (1 Timoteo 6: 6), y luego procedió a explicar que “nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar”. Tal vez hacía eco conscientemente de Job, quien dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá”. En otras palabras, la vida en la tierra es un breve peregrinar entre dos momentos de desnudez. Entonces seríamos sabios si viajáramos sin mucho equipaje. No vamos a llevarnos nada.
John Stott – El Discípulo Radical