g) La santificación es algo que es susceptible de crecimiento y desarrollo. Un cristiano no puede ser más perdonado ni más justificado que cuando creyó por primera vez, pero ciertamente puede ser más santificado. Los santos más santos de Dios están todos de acuerdo: ven más, y saben más, y sienten más, y hacen más, y se arrepienten más y creen más, conforme avanzan en la vida espiritual y caminan más y más cerca de Dios. Hemos de crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 3: 18).
J. C. Ryle - Aspectos de la Santidad
sábado, 10 de marzo de 2012
miércoles, 7 de marzo de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
Aspectos de la Santidad
La santificación es algo de lo que cada creyente es responsable. Los creyentes, como hijos de Dios, tienen el conocimiento del mensaje del Evangelio y tienen una nueva vida y una nueva esperanza en su interior. Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia (2 Pedro 1: 3). Si los cristianos, a pesar de todo, no son santos, ¿de quién es la culpa sino de ellos mismos? Si no son santificados, ¿a quién pueden culpar sino a ellos mismos? Si el Salvador de los pecadores nos proporciona gracia regeneradora, ¿no deberíamos estar seguros de que espera que usemos Sus dones? Dejar de hacer eso es estar entre quienes, tristemente, contristan al Espíritu.
J. C. Ryle - Aspectos de la Santidad
J. C. Ryle - Aspectos de la Santidad
jueves, 23 de febrero de 2012
Diario de Spurgeon
27 de Mayo – 1850
¡Vida de mi alma, perdóname por ser tan ciego como para mirar un objeto terrenal y olvidar Tus propias bellezas divinas! ¡Oh, anhelo un amor tan fuerte como la muerte, tan fiero como el infierno, y tan perenne como la eternidad!
¡Vida de mi alma, perdóname por ser tan ciego como para mirar un objeto terrenal y olvidar Tus propias bellezas divinas! ¡Oh, anhelo un amor tan fuerte como la muerte, tan fiero como el infierno, y tan perenne como la eternidad!
Diario de Spurgeon
26 de Mayo – 1850
Hice un recorrido para recoger a los niños. Escuela dominical por la mañana. El señor S. predicó basándose en el texto: “Contra mí son todas estas cosas”. Permanecí en la capilla a la hora de la comida y dediqué un buen rato a la oración y a la comunión con Dios. Por la tarde, el mensaje fue sobre la consagración que de sí mismo hizo Jacob en Bet-el. Yo quisiera entregarme de la misma manera a Ti, mi bienamado Rey. En la noche, el tema versó sobre los grandes trabajos de Pablo. ¡Oh, si pudiera emular a ese hombre, yo sería el más grande en esta tierra!
Hice un recorrido para recoger a los niños. Escuela dominical por la mañana. El señor S. predicó basándose en el texto: “Contra mí son todas estas cosas”. Permanecí en la capilla a la hora de la comida y dediqué un buen rato a la oración y a la comunión con Dios. Por la tarde, el mensaje fue sobre la consagración que de sí mismo hizo Jacob en Bet-el. Yo quisiera entregarme de la misma manera a Ti, mi bienamado Rey. En la noche, el tema versó sobre los grandes trabajos de Pablo. ¡Oh, si pudiera emular a ese hombre, yo sería el más grande en esta tierra!
jueves, 16 de febrero de 2012
Diario de Spurgeon
25 de Mayo – 1850
La gracia inmerecida, el amor soberano y la eterna seguridad son mis salvaguardas. ¿Qué me impedirá consagrar todo a Ti, incluso hasta la última gota de mi sangre? Anduve distribuyendo opúsculos por todo mi distrito. Una mujer me entregó veinticinco nuevos folletos. Me temo que el señor T. está haciendo mucho daño al decirle a la gente que la cena del Señor habrá de salvarlos ¡Obra, Señor, obra! ¡Tú me has animado; que no sea yo decepcionado! “Bendice, alma mía, a Jehová”. El pacto es mi confianza, el acuerdo firmado entre mi Hermano Mayor y el Todopoderoso está firme. “Nadie las arrebatará de mi mano”.
La gracia inmerecida, el amor soberano y la eterna seguridad son mis salvaguardas. ¿Qué me impedirá consagrar todo a Ti, incluso hasta la última gota de mi sangre? Anduve distribuyendo opúsculos por todo mi distrito. Una mujer me entregó veinticinco nuevos folletos. Me temo que el señor T. está haciendo mucho daño al decirle a la gente que la cena del Señor habrá de salvarlos ¡Obra, Señor, obra! ¡Tú me has animado; que no sea yo decepcionado! “Bendice, alma mía, a Jehová”. El pacto es mi confianza, el acuerdo firmado entre mi Hermano Mayor y el Todopoderoso está firme. “Nadie las arrebatará de mi mano”.
jueves, 9 de febrero de 2012
La santificación es algo que es siempre visible. “Cada árbol se conoce por su fruto” (Lucas 6: 44). Un creyente verdaderamente santificado puede estar tan revestido de humildad que sólo se verá sus debilidades y defectos. El así llamado ‘santo’ en cuya vida no pueda verse nada excepto mundanalidad es un tipo de monstruo que no es reconocido en la Biblia.
Aspectos de la Santidad - J. C. Ryle
Aspectos de la Santidad - J. C. Ryle
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