viernes, 16 de octubre de 2009

Diario de Spurgeon

15 de Abril – 1850

Me he sentido muy bien y tolerablemente feliz, el día de hoy. Es el primer día de las carreras. ¡Oh, Dios, Tú me haces ser diferente! Participé en una fervorosa reunión de oración. “Y tuya, oh Señor, es la misericordia”. ¿En quién más podría confiar? El señor P. vino esta noche y platicamos hasta pasadas las once, así que perdí algún tiempo que debía dedicar a la devoción.

“¡Qué diversos obstáculos nos encontramos
Cuando nos acercamos al propiciatorio!
Empero, ¿quién que conozca el valor de la oración
No desear estar allí con frecuencia?”

Cartas desde el sufrimiento - No.39

Menton
6 de Diciembre de 1890

Queridos amigos:

Hasta esta fecha no he tenido oportunidad de disfrutar de un descanso, pues al principio estaba sufriendo y ahora me estoy recuperando gradualmente. Esto, sin embargo, no es tiempo perdido siempre y cuando reciba gracia para sacar provecho de las pruebas. Hemos de buscar siempre la santificación a través de la aflicción en lugar de tratar de escapar de ella.

No tengo ninguna duda de que hay una gran sabiduría en que el Señor ponga en un rincón Sus instrumentos. Es para Su propia gloria, pues mediante eso demuestra que no los necesita; y también es para la humillación de esos instrumentos, pues así aprenden cuán profunda es la necesidad que tienen de Él. Recibir ininterrumpidamente bendiciones a través de un canal podría engendrar, en nuestros necios corazones, una confianza idolátrica en los medios; por tanto, viene un receso en el uso de los medios para que el Señor sea recordado más tiernamente. Podemos estar seguros de que si el Señor seca la cisterna es porque quiere que acudamos presurosos a la fuente de inextinguible fuerza.

Deseo alegrarme porque, en todos estos treinta y seis años, abrumado tan frecuentemente por las enfermedades, nunca me he visto impedido de preparar el sermón semanal o la revista mensual. Siempre ha habido ya sea un intervalo de poder, o me he adelantado en el trabajo cuando el golpe de la enfermedad me ha arrumbado. ¿No podría decir: ‘Hasta aquí nos ayudó Jehová’? Habiendo recibido ayuda de Dios continúo hasta este día, y voy a permanecer en mi llamamiento en tanto que tenga trabajo que hacer para el Señor.

Envío mis amorosas salutaciones cristianas a todos mis oyentes y lectores con mis sinceras peticiones de oraciones por mí, personalmente, y por una bendición para mis sermones y para toda la obra del Tabernáculo Metropolitano.

Los tiempos han perdido el rumbo; los muros de las alianzas humanas se están derrumbando; la moda de este mundo está pasando, ‘Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada’.

Suyo en amoroso servicio por nuestro Señor Jesús

C. H. Spurgeon

miércoles, 14 de octubre de 2009

Diario de Spurgeon

14 de Abril – 1850

Oí la predicación del señor S., esta mañana, sobre 3 Juan 4: el grandioso tema de la justificación por fe. ¿Quién podría esperar ir al cielo si las obras fueran el precio? Yo no podría; ¡eso sería como que me ofrecieran una posesión en el sol si pudiera alcanzarlo y tomarlo con mi mano! Por la tarde, repitió algo del tema del último domingo. El tema de Esaú no puede proporcionarnos un sermón muy interesante. El tema de la noche fue: Decisión. Estoy muy animado. Espero tener pronto una respuesta de mi casa sobre el bautismo.

“A través de muchas aguas y llamas, si Jesús me guía,
Yo le seguiré donde Él vaya”.

No quisiera abandonarle en ningún momento, sino mantenerme muy cerca de Él.

Diario de Spurgeon

13 de Abril – 1850

No me sentí tan cansado al final de esta semana; una razón es que cada día ha sido como un día domingo para mí. Bendito sea el Pastor porque ahora camino junto a aguas de reposo. ¡Qué eventos están aconteciendo en el mundo! Las cosas están alcanzando un punto de crisis en la Iglesia de Inglaterra. Yo amo mi pequeño trabajo; ¡Señor, te pido que estés conmigo! “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!” Alma mía, confía en Él; síguele plenamente.

sábado, 10 de octubre de 2009

Diario de Spurgeon

12 de Abril – 1850

Las cosas terrenales han absorbido demasiado mis pensamientos hoy. No he sido capaz de fijar mi atención enteramente en mi Salvador. Sin embargo, a pesar de todo ello, el Señor no me ha ocultado Su rostro. Aunque tentado, no he sido abatido; aunque probado, no he sido vencido; en verdad, todo eso es por la soberana misericordia de Dios. Yo deseo de nuevo, en este día, solicitar que la sangre de Jesús que expía el pecado, limpie mis pecados. ¡Oh Dios, mantenme abajo y entonces no temeré caer! ¡Oh, visita a Sion y preserva a Tu Iglesia; haz que resplandezca en gloria! Las lluvias de Abril han estado cayendo hoy; el Señor no olvida Sus promesas. Jesús tomó mi corazón: “Antes que lo supiera, mi alma me puso entre los carros de Aminadab”. “Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma, dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía”; quiero estar siempre contigo, ¡oh Amado mío, sin mancha y el más hermoso! ¡Reúnete conmigo cada día, pues Tu abrazo es el cielo; santifícame, prepárame, ayúdame a producir fruto y a ser Tuyo para siempre!

viernes, 9 de octubre de 2009

Diario de Spurgeon

11 de Abril – 1850

He tenido dulces pensamientos acerca de: “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen”. ¿Cómo podría perderse una de Sus ovejas si las conoce a todas?

He leído hoy acerca de las iniquidades de personas que ocupan altos puestos. ¡Padre, perdónalos, y concédenos que Tu nombre no sea blasfemado por causa de ellos! ¡Oh mi Bienamado, que perezca yo eternamente antes que deshonrarte a Ti, que eres el único deseo de mi corazón! Escuché la predicación del señor S. sobre el Salmo 68: 18-20. Me encanta escuchar que otorga a Dios toda la honra de nuestra salvación. ¡Pastor de Israel, guía a Tu rebaño a toda la verdad! ¡Vivifícame, y haz que te ame más y más!

sábado, 3 de octubre de 2009

Spurgeon y la Biblia

El pastor Spurgeon era un ávido lector. No era un hombre de un criterio estrecho. El campo de sus lecturas era muy amplio. Se interesaba por la literatura, las biografías, libros sobre viajes, ciencia, historia, poesía, así como por la teología. Leía constantemente a los 'puritanos' y su biblioteca personal llegó a contar con unos 12,000 volúmenes, de los cuales aproximadamente 7,000 era libros escritos por puritanos. Se adentraba en la lectura de ellos como alguien que descubre un gran botín. Se apropiaba de sus verdades y de sus sabias sentencias y luego las citaba en sus sermones con suma pertinencia y facilidad.

¿Cuáles eran sus autores favoritos? Thomas Brooks figuraba de manera prominente, aunque Manzanas de Dios y Remedios preciosos contra los artificios de Satanás eran libros que leía y releía. John Owen era otro de los favoritos, en especial, La gloria de Cristo, La muerte de la muerte en la muerte de Cristo, El Espíritu Santo, Los atributos de Dios. El misterio de la Providencia de Flavel, El pastor reformado, de Baxter, El progreso del peregrino y la Guerra Santa se contaban entre los muy favoritos. Estaban además Charnock, Manton, Richard Sibbes, Thomas Watson y muchos más.

Sin embargo, su libro principal fue siempre la Biblia. "Es bienaventurado roer el material para llegar hasta la propia alma de la Biblia" -dijo- "hasta el punto de expresarse con el lenguaje escritural; que el espíritu se impregne de las palabras del Señor, de tal forma que la sangre se convierta en Biblina, y la propia esencia de la Biblia fluya de tu persona. Cientos de veces he sentido indudablemente esa presencia de Dios en las páginas de la Escritura".

Por Biblina el señor Spurgeon quería decir 'estar lleno, completamente saturado de la Biblia'.

Como traductor de Spurgeon quisiera agregar que llegó a aprender muchísimos versículos de memoria. ¿Cómo puedo saber esto? Porque en las citas bíblicas que insertaba en sus sermones hay cambios de palabras, cambios en el orden de las frases, o mezclas de varios versículos en una sola cita. Todo eso no habría ocurrido si hubiera leído las citas, como parte de las notas que preparaba para los sermones. Yo me figuro que muchas de las citas se le venían a la mente en el momento de estar predicando un tema específico.

El propósito de estos comentarios es resaltar la importancia de la lectura de la Biblia, una lectura en oración pidiendo que el Espíritu Santo nos abra los versículos para que 'arda nuestro corazón en nosotros, mientras nos habla en el camino'. Él es el Maestro.

Pero no debemos olvidar que "Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio" Efesios 4: 11, 12.