Aseveramos en este día que, cuando tomamos un volumen de teología de alguno de los puritanos, encontramos en una página solitaria más pensamiento y más instrucción, más Escritura y más enseñanza real, que en folios enteros de las efusiones del pensamiento moderno. Los hombres modernos serían ricos si poseyeran aunque fuese las migajas que caen de la mesa de los Puritanos.
Opinión de C. H. Spurgeon.
Tomado de Spurgeon, Heir of the Puritans. Ernest W. Bacon, Christian Liberty Press.
Spurgeon, Heredero de los Puritanos.
jueves, 28 de agosto de 2008
viernes, 15 de agosto de 2008
Cartas desde el Sufrimiento - No.3
Nightingale Lane
Clapham
7 de Mayo de 1876
Queridos amigos:
Me siento muy abatido, débil y lleno de dolor esta mañana y no puedo escribir mucho. Trato de ser paciente pero anhelo estar con ustedes, empeñado de nuevo en mi amada obra. Les suplico que oren por mí, y entonces podré esperar ocupar mi puesto el próximo domingo.
El acuerdo del cambio en la admisión para el próximo domingo, habrá de ser pospuesto por ahora: sus boletos estarán disponibles y confío que todos ustedes estarán ocupando sus lugares. En otro trimestre, si Dios quiere, espero implementar el plan propuesto. Me aflige mucho tener que renunciar a ese plan en esta ocasión.
Su grande amor y paciencia son de mucho consuelo para mí. Ruego a los creyentes que hagan más por Jesús para compensar mi ausencia, y le suplico al Señor que salve a los que todavía están indecisos, y que bendiga el ministerio de quienes ocupan mi lugar. Sufro grandemente en estos precisos momentos: si el Señor obra en medio de ustedes en mi ausencia, seré en verdad consolado. Oh, vivan para la eternidad y trabajen por Jesús mientras puedan.
Su ministro sufriente,
C. H. Spurgeon.
Nota: el plan propuesto mencionado en esta carta, fue llevado a cabo el 16 de Julio de 1876. En el servicio nocturno de ese domingo, se les pidió a los miembros de la iglesia y a los que tenían derecho de apartado para los asientos en el Tabernáculo, que no asistieran esa noche para que dejaran disponible el edificio para nuevos visitantes. El señor Spurgeon comentó posteriormente que ‘multitudes de nuevos visitantes asistieron, tanto de las clases más ricas como de las más pobres de la población, de tal forma que el Tabernáculo estaba lleno semejando un barril saturado de arenques… Nuestros propios amados miembros de la iglesia tuvieron tres reuniones de oración, y un servicio al aire libre mientras nosotros predicábamos, y de esta manera no perdieron nada.’ Este plan fue repetido posteriormente cada tres meses.
Clapham
7 de Mayo de 1876
Queridos amigos:
Me siento muy abatido, débil y lleno de dolor esta mañana y no puedo escribir mucho. Trato de ser paciente pero anhelo estar con ustedes, empeñado de nuevo en mi amada obra. Les suplico que oren por mí, y entonces podré esperar ocupar mi puesto el próximo domingo.
El acuerdo del cambio en la admisión para el próximo domingo, habrá de ser pospuesto por ahora: sus boletos estarán disponibles y confío que todos ustedes estarán ocupando sus lugares. En otro trimestre, si Dios quiere, espero implementar el plan propuesto. Me aflige mucho tener que renunciar a ese plan en esta ocasión.
Su grande amor y paciencia son de mucho consuelo para mí. Ruego a los creyentes que hagan más por Jesús para compensar mi ausencia, y le suplico al Señor que salve a los que todavía están indecisos, y que bendiga el ministerio de quienes ocupan mi lugar. Sufro grandemente en estos precisos momentos: si el Señor obra en medio de ustedes en mi ausencia, seré en verdad consolado. Oh, vivan para la eternidad y trabajen por Jesús mientras puedan.
Su ministro sufriente,
C. H. Spurgeon.
Nota: el plan propuesto mencionado en esta carta, fue llevado a cabo el 16 de Julio de 1876. En el servicio nocturno de ese domingo, se les pidió a los miembros de la iglesia y a los que tenían derecho de apartado para los asientos en el Tabernáculo, que no asistieran esa noche para que dejaran disponible el edificio para nuevos visitantes. El señor Spurgeon comentó posteriormente que ‘multitudes de nuevos visitantes asistieron, tanto de las clases más ricas como de las más pobres de la población, de tal forma que el Tabernáculo estaba lleno semejando un barril saturado de arenques… Nuestros propios amados miembros de la iglesia tuvieron tres reuniones de oración, y un servicio al aire libre mientras nosotros predicábamos, y de esta manera no perdieron nada.’ Este plan fue repetido posteriormente cada tres meses.
jueves, 14 de agosto de 2008
La sencillez del verdadero Evangelio
Tres o cuatro hechos simples constituyen el Evangelio según lo expone Pablo en el capítulo quince de su primera Epístola a los Corintios: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.” Nuestra salvación depende de la encarnación, vida, muerte y resurrección de Jesús. El que cree rectamente en estas verdades, ha creído en el Evangelio, y creyendo en el Evangelio, encontrará en él, sin duda alguna, la salvación eterna.
Tomado de: La Resurrección de nuestro Señor Jesús. Sermón no.1653
Tomado de: La Resurrección de nuestro Señor Jesús. Sermón no.1653
martes, 12 de agosto de 2008
Nuestra mira en las cosas celestiales
Ahora, justo como Jesucristo llevó, después de Su resurrección, una vida muy diferente de la que había llevado antes de Su muerte, así, ustedes y yo, somos llamados a vivir una vida celestial y espiritual, elevada y noble, viendo que hemos sido resucitados de los muertos para no morir más. Gocémonos y regocijémonos en esto. Comportémonos como quienes están vivos de los muertos, como los hijos felices de la resurrección. No hemos de ser esclavos del dinero, o cazadores que van tras la fama mundana. No hemos de poner nuestros afectos en las impías cosas de este mundo muerto y putrefacto, sino que nuestros corazones deben volar hacia lo alto, como jóvenes pájaros que se han liberado de sus conchas, a lo alto, hacia el Señor y las cosas celestiales en las cuales Él quiere que pongamos nuestras mentes.
La Resurrección de nuestro Señor Jesús. Sermón no.1653
La Resurrección de nuestro Señor Jesús. Sermón no.1653
domingo, 10 de agosto de 2008
Cartas desde el Sufrimiento - No.2
Nightingale Lane
Clapham
30 de Abril de 1876
Queridos Amigos:
Hasta el día de ayer había albergado la placentera esperanza de predicar esta mañana, pero la noche del viernes sufrí un nuevo ataque de severo dolor, y desde entonces no he podido abandonar mi lecho. Espero que tengan paciencia para con su pobre pastor enfermo, que está ansioso por cumplir con su trabajo, pero que es incapaz de ponerse de pie, y está casi imposibilitado de pensar.
Aunque un gran dolor con frecuencia turba el juicio, yo le doy gracias a Dios porque no se me ha permitido dudar de la bondad del Señor al afligirme, y, más bien, bendigo Su santo nombre por cada dolor agudo, a la vez que le suplico que produzca algo bueno de este mal presente. Si Él es glorificado en mí o por mí, seré el más feliz de los hombres.
Amados hermanos cristianos, laboren para Jesús mientras puedan, pues ustedes también podrían ser hechos a un lado.
Ustedes, que son inconversos, busquen al Señor de inmediato, pues pronto podrían estar colocados más allá de la misericordia.
Oren para que los dos amados hermanos que amablemente han asumido mi trabajo el día de hoy, puedan tener gran éxito en su predicación. Han tenido que sortear graves inconvenientes para venir y, por tanto, merecen nuestra amorosa gratitud.
Por favor, oren por mí. Sufro mucho y a ratos me siento abatido. Sin embargo, yo sé que el Señor es bueno.
Suyo muy afectuosamente
C. H. Spurgeon
Clapham
30 de Abril de 1876
Queridos Amigos:
Hasta el día de ayer había albergado la placentera esperanza de predicar esta mañana, pero la noche del viernes sufrí un nuevo ataque de severo dolor, y desde entonces no he podido abandonar mi lecho. Espero que tengan paciencia para con su pobre pastor enfermo, que está ansioso por cumplir con su trabajo, pero que es incapaz de ponerse de pie, y está casi imposibilitado de pensar.
Aunque un gran dolor con frecuencia turba el juicio, yo le doy gracias a Dios porque no se me ha permitido dudar de la bondad del Señor al afligirme, y, más bien, bendigo Su santo nombre por cada dolor agudo, a la vez que le suplico que produzca algo bueno de este mal presente. Si Él es glorificado en mí o por mí, seré el más feliz de los hombres.
Amados hermanos cristianos, laboren para Jesús mientras puedan, pues ustedes también podrían ser hechos a un lado.
Ustedes, que son inconversos, busquen al Señor de inmediato, pues pronto podrían estar colocados más allá de la misericordia.
Oren para que los dos amados hermanos que amablemente han asumido mi trabajo el día de hoy, puedan tener gran éxito en su predicación. Han tenido que sortear graves inconvenientes para venir y, por tanto, merecen nuestra amorosa gratitud.
Por favor, oren por mí. Sufro mucho y a ratos me siento abatido. Sin embargo, yo sé que el Señor es bueno.
Suyo muy afectuosamente
C. H. Spurgeon
jueves, 7 de agosto de 2008
Cartas desde el Sufrimiento - No.1
Nightingale Lane
Clapham
23 de Abril de 1876
Queridos Amigos:
Después de diez días de experimentar muchísimo dolor, ahora estoy mejorando, aunque todavía soy incapaz de caminar por mi habitación. Estoy seguro de que esto es bueno, pues es obra del Señor.
Mi gran desazón es no poder predicar y proseguir con la obra del Señor, pero, en respuesta a sus oraciones, creo que pronto estaré recuperado.
Soy una pobre y débil criatura para ser pastor de esa gran iglesia, pero estoy seguro de que el gran amor de ustedes tendrá paciencia conmigo. Yo me deleito en usar cada átomo de mi fortaleza en el servicio suyo, pero la carga es pesada, y mi mente desfallece ocasionalmente bajo su peso. Entonces la carne se adhiere a la mente y me convierto en un prisionero reducido a la impotencia.
Espero que la incapacidad del pastor sea un llamado para cada miembro de la iglesia, para hacer todo lo que esté de su parte para ganar almas y edificar la iglesia. Hagan que todo marche mejor de lo que marcharía si yo estuviera entre ustedes: sobre todo, les suplico que oren más. Una reunión de oración especial haría más bien para restaurarme, que todas los remedios que se pudieran obtener en el Salón de los Boticarios, por buenos que sean.
Anhelo ver que cientos sean salvados y agregados a la iglesia. ¿No hay algunas personas en la congregación que decidan hoy estar del lado del Señor?
Suyo en profundo amor
C. H. Spurgeon
Clapham
23 de Abril de 1876
Queridos Amigos:
Después de diez días de experimentar muchísimo dolor, ahora estoy mejorando, aunque todavía soy incapaz de caminar por mi habitación. Estoy seguro de que esto es bueno, pues es obra del Señor.
Mi gran desazón es no poder predicar y proseguir con la obra del Señor, pero, en respuesta a sus oraciones, creo que pronto estaré recuperado.
Soy una pobre y débil criatura para ser pastor de esa gran iglesia, pero estoy seguro de que el gran amor de ustedes tendrá paciencia conmigo. Yo me deleito en usar cada átomo de mi fortaleza en el servicio suyo, pero la carga es pesada, y mi mente desfallece ocasionalmente bajo su peso. Entonces la carne se adhiere a la mente y me convierto en un prisionero reducido a la impotencia.
Espero que la incapacidad del pastor sea un llamado para cada miembro de la iglesia, para hacer todo lo que esté de su parte para ganar almas y edificar la iglesia. Hagan que todo marche mejor de lo que marcharía si yo estuviera entre ustedes: sobre todo, les suplico que oren más. Una reunión de oración especial haría más bien para restaurarme, que todas los remedios que se pudieran obtener en el Salón de los Boticarios, por buenos que sean.
Anhelo ver que cientos sean salvados y agregados a la iglesia. ¿No hay algunas personas en la congregación que decidan hoy estar del lado del Señor?
Suyo en profundo amor
C. H. Spurgeon
miércoles, 30 de julio de 2008
Publicaciones
En 1895, tres años después de la muerte de Charles Haddon Spurgeon, fue publicada una biografía titulada Reminiscencias personales de Charles Haddon Spurgeon. Fue escrita por William Williams, un amigo cercano de Spurgeon, y uno de sus propios estudiantes del Colegio del Pastor, que ministraba a una concurrida iglesia que prosperaba bajo la sombra del Tabernáculo Metropolitano.
Aunque no se trataba de una biografía académica, (Williams creció en un medio rural, al igual que Spurgeon), gustó mucho al público en general y treinta y ocho años más tarde fue publicada nuevamente por la hija de Williams, con un Prólogo del doctor J. C. Carlile.
En un capítulo final que fue agregado: EPÍLOGO – Resplandor crepuscular, la hija de Williams procura actualizar la biografía escrita por su padre, compila algunas estadísticas y valora algo de la permanente influencia del amigo de su padre. Parecería adecuado terminar estos hechos notables de la vida de Spurgeon, desde la perspectiva de sus sermones, considerando algo más acerca del resplandor crepuscular, pues el resplandor continúa.
Dicho Resplandor fue escrito por una dama que, siendo una niña, sintió la mano de Spurgeon puesta sobre su cabeza para bendecirla, y que viajó desde el Tabernáculo algunas veces, en el coche de Spurgeon. También salía de vacaciones con la familia Spurgeon. Su padre frecuentemente le sugería textos a su amigo Spurgeon, y el Príncipe de los predicadores predicaba sobre ellos el siguiente domingo.
Tres años después de la muerte de Spurgeon, más de 60, 400,000 de sermones semanales se vendían todavía. Se conservaban siempre en inventario cerca de dos millones de sermones, junto con toneladas de otros materiales impresos de Spurgeon. El primer sermón semanal fue impreso en 1855 y el último fue impreso el 10 de Mayo de 1917, para formar un total de 3563 sermones. La publicación sólo se detuvo después de 62 años y medio por causa de las condiciones prevalecientes durante la guerra. Ninguna otra literatura de sermones ha igualado jamás ese record, ya sea en números o en circulación.
Cuando Passmore y Alabaster concluyó la publicación de las obras de Spurgeon en 1909, más de siete mil colecciones de los siete volúmenes del Tesoro de David habían sido publicadas. Estos libros han visto múltiples impresiones posteriores.
Treinta y ocho años después de la muerte de Spurgeon, 480,000 copias de John Ploughman habían sido vendidas, y Cada mañana y Cada noche habían alcanzado las cifras de 145,000 y 100,000 respectivamente. Desde entonces se publicó un volumen combinado de las lecturas matutinas y vespertinas, que ha visto muchas ediciones por parte de diversas casas editoriales.
Después de la muerte de Spurgeon, se publicó una réplica de su Biblia del púlpito, que vio una amplia circulación, pues se trataba de una Biblia que registraba cada versículo sobre el que había predicado, marcada con el número del sermón publicado junto al versículo correspondiente.
Estas cifras han sido rebasadas en millones, y las obras de Spurgeon en inglés se pueden encontrar en cualquier librería comercial de los Estados Unidos, Canadá y de otros países anglófonos. Esperemos que esa misma difusión sea alcanzada en los países de habla española.
Con esto ponemos fin a los comentarios sobre los hechos notables de la vida de Spurgeon, desde la perspectiva de sus sermones.
Soli Deo Gloria
Aunque no se trataba de una biografía académica, (Williams creció en un medio rural, al igual que Spurgeon), gustó mucho al público en general y treinta y ocho años más tarde fue publicada nuevamente por la hija de Williams, con un Prólogo del doctor J. C. Carlile.
En un capítulo final que fue agregado: EPÍLOGO – Resplandor crepuscular, la hija de Williams procura actualizar la biografía escrita por su padre, compila algunas estadísticas y valora algo de la permanente influencia del amigo de su padre. Parecería adecuado terminar estos hechos notables de la vida de Spurgeon, desde la perspectiva de sus sermones, considerando algo más acerca del resplandor crepuscular, pues el resplandor continúa.
Dicho Resplandor fue escrito por una dama que, siendo una niña, sintió la mano de Spurgeon puesta sobre su cabeza para bendecirla, y que viajó desde el Tabernáculo algunas veces, en el coche de Spurgeon. También salía de vacaciones con la familia Spurgeon. Su padre frecuentemente le sugería textos a su amigo Spurgeon, y el Príncipe de los predicadores predicaba sobre ellos el siguiente domingo.
Tres años después de la muerte de Spurgeon, más de 60, 400,000 de sermones semanales se vendían todavía. Se conservaban siempre en inventario cerca de dos millones de sermones, junto con toneladas de otros materiales impresos de Spurgeon. El primer sermón semanal fue impreso en 1855 y el último fue impreso el 10 de Mayo de 1917, para formar un total de 3563 sermones. La publicación sólo se detuvo después de 62 años y medio por causa de las condiciones prevalecientes durante la guerra. Ninguna otra literatura de sermones ha igualado jamás ese record, ya sea en números o en circulación.
Cuando Passmore y Alabaster concluyó la publicación de las obras de Spurgeon en 1909, más de siete mil colecciones de los siete volúmenes del Tesoro de David habían sido publicadas. Estos libros han visto múltiples impresiones posteriores.
Treinta y ocho años después de la muerte de Spurgeon, 480,000 copias de John Ploughman habían sido vendidas, y Cada mañana y Cada noche habían alcanzado las cifras de 145,000 y 100,000 respectivamente. Desde entonces se publicó un volumen combinado de las lecturas matutinas y vespertinas, que ha visto muchas ediciones por parte de diversas casas editoriales.
Después de la muerte de Spurgeon, se publicó una réplica de su Biblia del púlpito, que vio una amplia circulación, pues se trataba de una Biblia que registraba cada versículo sobre el que había predicado, marcada con el número del sermón publicado junto al versículo correspondiente.
Estas cifras han sido rebasadas en millones, y las obras de Spurgeon en inglés se pueden encontrar en cualquier librería comercial de los Estados Unidos, Canadá y de otros países anglófonos. Esperemos que esa misma difusión sea alcanzada en los países de habla española.
Con esto ponemos fin a los comentarios sobre los hechos notables de la vida de Spurgeon, desde la perspectiva de sus sermones.
Soli Deo Gloria
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